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sábado, 16 de noviembre de 2013

Protégete de las varices.

En la entrada anterior hablamos de las arterias y la arteriosclerosis pero, en esta última os pondremos al conocimiento de la estructuras de los otros grandes vasos de nuestro organismo, las venas. Además, profundizaremos en una de las enfermedades que más afecta a estas, las varices.
Sistema venosos

Las venas son grandes vasos sanguíneos que van a contener sangre con elevado contenido en dióxido de carbono y en sustancias no necesarias para las células. El dióxido de carbono presente en las venas es transportado por el sistema venoso hasta el corazón, del que sale por las arterias pulmonares hacia los pulmones, donde se lleva a cabo el proceso de intercambio gaseoso, mediante el que el dióxido de carbono sale del interior de las venas y se incorpora  a los alvéolos pulmonares para ser expulsado al exterior a través de las espiración.

La estructura interna de las venas es muy semejante a la de las arterias, pero las venas presentan una serie de particularidades: estamos hablando de las válvulas existentes en las venas de las piernas.
Las válvulas venosas son una serie de estructuras que se adhieren a la capa más interna de ellas y, cuya función es impedir que la sangre se acumule en las venas de las piernas. Estas válvulas se van a abrir cuando la sangre venosa circule en su dirección normal, es decir, hacia el corazón. Mientras que se cerrarán en el momento que la sangre circule en sentido contrario, es decir, hacia abajo. Por eso cualquier tipo de alteración en estas válvulas impide la correcta circulación de la sangre.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Arterias: las grandes autopistas de nuestro cuerpo.

En esta entrada hablaremos de un problema vascular de gran presencia en nuestra sociedad; la arterioesclerosis.

Los circuitos de nuestro cuerpo por lo que circula la sangre son las arterias y venas, puede que penséis que más o menos son lo mismo, pero no, estáis equivocados, entre ellas hay enormes diferencias.


  • ARTERIAS
Las arterias llevan es su interior sangre cargada de nutrientes y del oxígeno que introducimos en nuestro organismo al inspirar. En los pulmones (concretamente en los alvéolos pulmonares) tiene lugar el proceso denominado intercambio gaseoso, por el cual pasa el oxígeno a la sangre; una vez en ella, el oxígeno es transportado por la hemoglobina de los glóbulos rojos a todas las células del organismo a través del circuito arterial.
Las arterias son tubos musculares que presentan la capacidad de contraerse en el momento de la diástole ventricular y de expandirse en la sístole ventricular, permitiendo que la sangre bombeada por el corazón pase con mayor facilidad por ellas y llegue a todos los tejidos.

Las paredes arteriales están constituidas por varias capas o túnicas, concretamente tres:
Estructura de las arterias

  • La interna: histologicamente de naturaleza endotelial, es decir, se constituye por un epitelio simple  plano, una lámina basal y una capa conjuntiva subendotelial. Esta estructura íntima es idéntica en arterias, venas y pailares del sistema circulatorio, por eso se dice que la clasificación de los diferentes vasos depende de las otras capas.Esta capa es extremadamente lisa y flexible como para no comprometer la circulación sanguínea a su paso y se encuentra adherida a través de tejido conectivo a la siguiente capa, la media.
  • La media: formada por fibras musculares lisas, elásticas y fibras de colágeno, cuya proporción dependerá del tipo de arteria. En las arterias, esta capa es más gruesa que en las venas, pues estas deben ayudar al corazón a bombear la sangre hacia fuera del mismo.
  • La externa: formada por tejido conjuntivo con una elevada proporción en fibroblastos y colágeno; esta es la parte más gruesa, tanto que en ella podemos diferenciar una serie de pequeños vasos denominados "vasa vasorum" (vasos de los vasos), cuya función reside en que se encargan de nutrir esta capa.
El tamaño de estas capas dependerá de la función del vaso.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Regálale a tu corazón 60 minutos al día

Es momento de levantarse del sofá y de decirle no a las tardes sentados en frente de la la televisión viendo como nuestro cuerpo cae ante el sedentarismo. Unos 60 minutos al día dedicados al ejercicio conseguirán cambiar tu vida y proporcionarle a tu cuerpo un bienestar general que podrás apreciar. 
Habrás escuchado en mas de uno ocasión sin duda que el ejercicio es bueno y necesario, pero ¿a que se debe esta alabanza al ejercicio ? 
Pues este medicamento para los males tiene los siguientes beneficios actuando en: 
Órganos: Fortalece el corazón, los pulmones y las articulaciones. 
Músculos: Aumenta su oxigenación, tono, fuerza y volumen. 
Huesos: Incrementa su fuerza, flexibilidad, resistencia y densidad. 
Funciones corporales: Mejora la circulación, la respiración, digestión, sistema inmunológico y metabolismo. 
Resistencia: Disminuye la frecuencia cardíaca, mejorando tu resistencia y condición física, ya veras que con paciencia y continuidad veras que subiendo las escaleras y en largas distancia no te cansarás.

El ejercicio te permitirá quemar calorías, eliminar la grasa que te sobre, eliminar desechos y toxinas, controlar el apetito, combatir el insomnio y eliminar el cansancio con lo que adiós a las noches cansado en que no puedes dormir y ayuda en la prevención de enfermedades. 

Tras leer estos beneficios te habrás convencido de que si es hora de iniciar tu vida de deportista. Pues debes conocer el tipo de ejercicio que hay y como hacer esta rutina de ejercicio para no sufrir lesiones. 
Los ejercicios pueden ser: 

Ejercicios de estiramiento: Son ejercicios suaves que alargan la musculatura y la preparan para un mayor esfuerzo. Ademas con su practica continuada ayuda a una buena movilidad articular. Estos ejercicios se deben hacer antes y después de cualquier rutina de ejercicio.  




Ejercicios aeróbicos o cárdio:
Sirven para trabajar la resistencia y la capacidad pulmonar. Son ejercicios de baja a media intensidad y de larga duración, donde el organismo quema hidratos y grasas para obtener energía y para este proceso emplea oxigeno con lo que activa el sistema cardiovascular. Son buenos
para bajar de peso debido a la movilización de las grasas para obtener energía. Algunos de estos ejercicios son: natación, correr, bailar, patinaje, tenis...

Ejercicios de anaeróbicos o de fuerza: Son ejercicios de alta intensidad y no precisan oxigeno pues la energía para realizar los movimientos provienen otras vías que no necesitan ser oxidadas para su consumo. 
Durante esta practica anaerobica se obliga al corazón a bombear la sangre rápidamente durante un breve periodo de tiempo, y esto ayuda a fortalecer el sistema circulatorio. Ademas, fortalece el sistema musculoesqueletico pues el musculo hace un gran trabajo . Son ejercicios para tonificar y ganar músculos. 
Algunos ejemplos son: pesas, abdominales....
Este tipo de ejercicio deben hacerse todos sin restricción pero la duración de cada ejercicio dependerá de si responden a tus necesidades. Es decir, si queremos perder peso, necesitamos realizar mas minutos de cardio. Si queremos ganar músculos, necesitamos centrarnos en ejercicios de fuerza. 
Una buena rutina debe incluir : 
5 minutos de estiramientos previos.
30 minutos de ejercicios de cardio 
20 minutos de ejercicios de fuerza
5 minutos de estiramientos 
Como ya he mencionado anteriormente la duración variará dependiendo de las necesidad individuales. Es hora de ayudar a nuestro corazón a mantenerse sano y fuerte. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Arcoiris en el plato

Quizá no todos hayan oído hablar sobre una dieta basada en los colores de los alimentos, y es que muchas de las propiedades beneficiosas de los alimentos vienen determinadas por el color que presentan.

La clasificación que se propuso es en cinco colores: verde, blanco, rojo, naranja/amarillo, violeta/azul.

Además, esta clasificación por colores es una manera sencilla de saber si comemos todos los nutrientes diarios necesarios ya que llegados al final del día podremos preguntarnos, ¿cuántos colores he comido hoy?


BLANCO (circulación)

Los alimentos de color blanco son ricos en fitoqímicos (como la alicina), potente antioxidante. Además también son ricos en potasio.


Estos alimentos ayudan a reducir los niveles del colesterol, disminuyen la presión arterial, previenen la diabetes tipo 2 y combaten infecciones bacterianas, víricas y fúngicas (ayudan al sistema inmunitario). También son alimentos diuréticos.

Algunos de estos alimentos también tienen propiedades beneficiosas relacionadas con los pulmones e intestino grueso.

Entre los alimentos de este color están los ajos y la cebolla, melón, pera, chirimoya, champiñones, puerro y nabo.


NARANJA/AMARILLO (piel)

Los alimentos de color amarillo o naranja son ricos en carotenos (betacarotenos) que se transforman en vitamina A, luteína, vitamina B y C.
Gracias a los betacarotenos estos alimentos tienen propiedades antioxidantes, anticancerígenas y protectoras de la piel además de beneficiar al estómago porque protegen las membranas digestivas.

La vitamina C aporta elasticidad a la piel, manteniendo también la salud en articulaciones y huesos.

Los alimentos de este color también mejoran la visión y cicatrización, refuerzan el sistema inmune, protegen la piel contra los efectos de los rayos ultravioleta y mejoran el ánimo y la memoria.

Los alimentos que destacan de este color son albaricoque, melocotón, níspero, naranja, mandarina, papaya, limón, mango, piña, caqui, calabaza y zanahoria.


ROJO (corazón)

Los alimentos de color rojo son ricos en licopeno y antocianinas, que tienen un efecto antioxidante y favorecedor del sistema cardiovascular.

Además, ayudan a mantener la memoria, disminuyen el riesgo de padecer cáncer y enfermedades del sistema urinario y algunas de ellas son afrodisíacas.

Se encuentran en alimentos como la cereza, frambuesa, fresa, granada, sandía, pimiento rojo, tomate y rábano. 


VIOLETA/AZUL (vista)

Los alimentos de este color son ricos en antocianina (bioflavonoide) y quercetina (favonol).

Este tipo de alimentos previenen el deterioro de la visión, ayudando en los casos de cataratas, conjuntivitis, glaucomas o en la vista cansada. Tienen, también, efectos calmantes y relajantes que ayudan a combatir las alergias.

Protegen contra enfermedades del corazón, regulan la presión arterial y evitan el envejecimiento celular.

También poseen propiedades que protegen al sistema urinario de posibles infecciones.

Destacan los arándanos, las berenjenas, las ciruelas, moras, uvas e higos.


VERDE (hígado)

Los alimentos de color verde son ricos en fibra, ácido fólico, luteina, isoflavones y antioxidantes.

Muchas de sus propiedades benefician al hígado y favorecen al sistema digestivo.

Gracias a su contenido en luteína favorece a la visión.

Los alimentos de este color muchas veces también son una fuente de magnesio que funciona como relajante muscular, lo que alivia la tensión y la ansiedad.

También equilibran el sistema hormonal, previenen frente a algunos tipos de cáncer como el de mama, ovario y próstata.

En menor medida benefician al sistema cardiovascular y nervioso.

Entre los alimentos de este color podemos mencionar al aguacate, kiwi, uva verde, acelgas, alcachofas, brecol, calabacín, espárragos, espinacas, judías y coles.

Después de esto, solo se puede decir que para tener una alimentación sana y equilibrada debemos tener una variedad de colores ya que cada uno de ellos nos aporta una cosa distinta.

Por lo tanto, ¡pongamos color a nuestros platos!